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jueves, 5 de marzo de 2015

La Evaluación: Se halla en juego el aprendizaje de los alumnos

 
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 La evaluación es una actividad frecuente y común en nuestra vida diaria, constantemente nos vemos obligados a tomar decisiones, para las cuales previamente debemos realizar alguna forma de valoración.

Por ejemplo, para decidir cuál es el momento más oportuno para cruzar una calle, realizaremos una rápida apreciación de la situación, aunque no tomemos conciencia de que la estamos efectuando. En otras oportunidades, por ejemplo, cuando debemos decidir la compra de una casa, la decisión es más difícil y por lo tanto el proceso evaluativo que le sirve de base es más complejo.

En la tarea docente, así como en la vida diaria, la evaluación se halla integrada en la esencia misma de la actividad. En muchas oportunidades se realizará en forma casi inconsciente, cuando, por ejemplo, se decida cuál es el momento más conveniente para finalizar un trabajo grupal.

En otros casos, las decisiones serán más complejas, por ejemplo, cuando se trate de determinar qué alumnos deben ser promovidos.

Sin embargo, sea cual fuere la complejidad de la decisión a tomar, siempre la valoración será una actividad importante, puesto que se halla en juego el aprendizaje de los alumnos.
La evaluación depende fundamentalmente de la capacidad del docente para formular juicios fundamentados y objetivos sobre el valor de un determinado aspecto del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Para elaborar dicho juicio, los instrumentos constituyen una valiosa ayuda, aunque no son soluciones mágicas, sino que su función consiste en proporcionar información objetiva, sobre la cual el docente tomará decisiones.
Cuanto más precisa sea la apreciación de la situación, más eficaz será la conducción del aprendizaje hacia el logro de objetivos.
http://www.mediafire.com/view/v88g9srzk8qq1il/EvaluacionEducativa_ClaudioxpGroup.pdf

lunes, 2 de marzo de 2015

Estudiantes competentes y no competentes: Dificulta la cooperación - Estudiar para aprobar

 
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          Principios básicos a tener en cuenta en la evaluación basada en competencias
 
Principio 1. La evaluación se lleva a cabo para tomar decisiones que mejoren y aumenten el grado de idoneidad. Éste es el principio esencial en la formación basada en competencias.

La evaluación siempre se lleva a cabo, independientemente del fin (diagnóstica, formativa, para promoción o certificación) o del contexto en el cual se efectúe, a fin de generar información que permita tomar decisiones con respecto a cómo se desempeña la persona ante una actividad o problema, y cómo puede mejorar. 

Para ello se busca responder a las preguntas siguientes: 
¿Cómo se está realizando la actividad o resolviendo el problema, de acuerdo con los resultados de aprendizaje de referencia?
¿Cómo se integra lo cognoscitivo con lo actitudinal y lo actuacional?
¿Qué logros se tienen en el desempeño? 
¿Qué aspectos son mejorables? 
¿Cómo mejorar para aumentar el grado de idoneidad en lo que se hace?
 
La valoración no debiera tener como fin diferenciar a los estudiantes competentes de los no competentes (evaluación normativa tradicional), pues esto contribuye a generar una cultura educativa enfocada en la competencia entre los alumnos y dificulta la cooperación.

De esta forma, la evaluación de las competencias no se puede mover en dos únicos extremos como son el de “competente” o “aún no competente”, pues el estado de no competencia tiene varios grados, lo mismo que el de competencia, y tal reconocimiento es fundamental para soportar los procesos de formación, en tanto que se requiere conocer con claridad el estado en que se encuentra un estudiante determinado para apoyar su formación.

La valoración debe reconocer que los estudiantes tienen diferentes potencialidades (véase, por ejemplo, la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner, 1987, 1988) y que su desarrollo depende tanto del proyecto ético de vida como de los recursos, oportunidades y características de los entornos en que viven. 

La educación tiene como reto que cada alumno se autorrealice plenamente buscando el empleo óptimo de los recursos del entorno, promoviéndose su deseo de saber y el goce de aprender, y no simplemente estudiar para aprobar o para obtener las mejores calificaciones.